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Archive pour novembre 2010

BAÑUELOS THORNDIKE ANTONIA

Jeudi 25 novembre 2010

Bañuelos Thorndike Antonia, Mlle

Pintora

 

Expositora en 1889. Grupo 1, Clase 1., expone « Niño dormido« 

AYRTON DE LOS RÍOS

Lundi 22 novembre 2010

Ayrton de los Rios, Mme Annie

Pintora

 

Expositora en 1889
Grupo 1, Clase 1 presenta « Vuelta de la caza« , « Naturaleza muerta« , « El sitio está ocupado« 
Grupo 1, Clase 2: expone el dibujo en pastel « Joven leyendo« 

ARAUJO JOAQUIN RUANO

Dimanche 21 novembre 2010

Araujo Ruano Joaquín

Pintor
Ciudad Real, 1851- 1894, Madrid

Retrato para  Boldini

Retrato de Aruajo por Giovanni Boldini

29 cm X 20 cm

Expositor en 1889 en París.
Grupo 1, Clase 1: « La mala compra » o « Mauvaise affaire« .

Medalla de plata

Grupo 1, Clase 5: seis grabados al aguafuerte de diferentes cuadros de  Velázquez

 

ARANDA JOSE JIMENEZ

Mardi 16 novembre 2010

Aranda José Jiménez

Pintor

ARANDA JOSE JIMENEZ

Album Salon 1904
Autorretrato

Expositor en 1889. Grupo 1, Clase 1:

Cristo, óleo sobre lienzo
Partida perdida, óleo sobre lienzo
Partida de ajedrez, óleo sobre lienzo
Los políticos, óleo sobre lienzo
Rêverie, óleo sobre lienzo

Grupo 1, Clase 2: acuarelas y aguadas

La visión de fray Martín, acuarela
Últimos retoques, aguada
Un compilador, aguada
Estudio barato, aguada
A orillas del mar, aguada
El árbol viejo, aguada

  1. Consigue tercera med. en el Salón de París en 1882
  2. Es jurado de admisión para las obras de Bellas Artes en 1889

 

Sevilla intelectual, sus escritores y artistas contemporáneos por Cascales Muñoz Madrid 1896.

José Jiménez Aranda,

Entre los muchos ingenios que, en el momento de naufragar, debieron su salvación al oportuno auxilio del tantas veces ilustre D. Eduardo Cano, figura en primera línea el inspirado y original artista D. José Jiménez Aranda, cuyos cuadros son universalmente conocidos, no sólo de los inteligentes que se apresuran á contemplarlos, apenas reciben la última pincelada, sino del público todo que forma juicio de ellos por las reproducciones que hacen las principales revistas y periódicos ilustrados.

Hijo del hábil ebanista D. José Jiménez Prieto y de su virtuosa señora doña Rosario Aranda Alonso-Alcocer, nació mi biografiado en la ciudad de Sevilla, en el mes de Febrero de 1837. Cuando aún no contaba doce años, comenzó el aprendizaje de la pintura, por la que sentía especial predilección, y después de recibir algunas lecciones de dos profesores, poco conocidos, entró en el estudio de don Antonio Bejarano, con quien estuvo dibujando el Antiguo, hasta que se resolvió á pintar por sí sólo «empezando—según él—á dar palos de ciego». Más tarde estudió un curso académico de escultura, para la que también revelaba grandes aptitudes; pero carecía de constancia y pronto hubo de abandonarla para dedicarse á litografiar santos de batalla; siguiendo así durante algún tiempo, sin saber lo que él valía ni por donde iba, hasta que fué á la capital andaluza el citado Sr. Cano, el cual llegó á
tiempo de impedir que aquel talento privilegiado concluyera por extraviarse. Dicho señor comprendió enseguida las excelentes condiciones de Jiménez Aranda, y con el acierto que siempre ha tenido para todos sus alumnos, principió á dirigirle por el verdadero camino, siendo en realidad su primero y único maestro.
Desde aquella época sufrió el joven discípulo un cambio radical; se consagró con fe á los trabajos serios; y en pocos anos (cuando él tenía veinte) había hecho notables progresos en el terreno del Arte. Con fuerzas para volar sin protección extraña, se trasladó á Jerez de la Frontera, donde conoció á su esposa, y, casado con ésta en 1868, hubo de establecerse en Madrid, ansioso de examinar las bellezas que atesora el Museo del Prado, en el que le encantaron los cuadros de Velázquez, que fueron para él como una revelación.
Jiménez Aranda no ha sido pensionado jamás por persona ni corporación alguna; todo se lo debe á sí mismo; desde niño ha vivido del producto desus trabajos, y como estos le dieran lo suficientepara sostenerse y sostener á su familia, no sólo hapodido mantener á sus padres siempre al ladosuyo, sino que sus pinceles le han facilitado, alpar, los recursos necesarios para hacer importantesexcursiones artísticas y dedicarse al estudio de lasobras maestras, del que son hermoso fruto sus bellísimos cuadros; todos originales, porque el pintor sevillano no ha copiado jamás lienzos de otro.
A los tres años de estar en la corte, ó sea en1871, hizo su primer viaje á Roma, llevando consigoá sus padres y hermanos, á más de su mujer ytres hijas. Allí pudo contemplar las inmortalesobras que existen en templos y museos, y en 1874regresó á España, permaneciendo un año en Valencia,desde la que pasó á Sevilla. En ésta hizo estación hasta el 81 en que partió para la capital francesa (seguido igualmente de todos sus deudos, excepto sus padres que habían fallecido), y en el 90, volvió á Madrid, donde continuó ganando mucho dinero y no poca fama, hasta hace pocos años que regresó definitivamente á su ciudad natal.
Sus cuadros valen miles de duros; pero como tienen muchos golosos, salen de su casa tan pronto como están terminados, para honrar, con la firma que llevan al pie, las colecciones más suntuosas de la península y del extranjero.
Cuanto hace su mano lleva el sello de la perfección, y si os proponéis analizar cualquiera de sus producciones no sabréis que admirar más, si la acertada composición, la valentía del dibujo, ó la riqueza de los colores. Sin embargo, consultad el parecer del autor y habrá de deciros que no ha quedado satisfecho; porque lo que él concibe es todavía superior á lo más perfecto que se puede hacer con los elementos de la Naturaleza.
Jiménez Aranda figura hoy entre las glorias de la patria, y merced á su paleta es uno de los soles más resplandecientes del arte contemporáneo.
Sería, tras de inútil, pretencioso, hacer la descripción y crítica de los sublimes cuadros que ha pintado; éstos son conocidos de cuantos rinden culto al bello Arte, y hasta la hora presente, sólo han merecido entusiastas elogios. Por tales razones me limitaré á recordar los títulos de los siguientes: Un sermón en el patio de los Naranjos de la Catedral de Sevilla’, Un lance de las corridas de toros; La carta de recomendación) Dios guarde al Eei/ N. S.; La lectura de «La Gaceta»; El recomendado; Los murmuradores] Que viene el capitán; La presentación] El café; Una desgracia; La partida perdida] ¿Quién engañará
á quién?; Los idtimos recursos; El dia del Santo] Los políticos; El santero; El harhero en lunes; Consumatum est; Los bibliófilos; Abrid en nombre del rey; La consulta cd abogado; Noticias de la guerra] Lnválidos de la primera Eepiiblica y La visita del novio, la mayoría de los cuales han obtenido los primeros premios en cuantos certámenes han figurado.
Si algún lector no ha tenido la suerte de contemplar esas bellísimas creaciones, consulte las críticas de pintura de La Ilustración Española y Americana, ó de cualquiera revista profesional, y me dará la razón cuando vea lo que dichos periódicos afirman de todas y de cada una de las obras mencionadas.
He aquí como se expresa la citada Ilustración al tratar de ¿Quién engañará á quién? «Es un lindísimo cuadro de género, de composición admirablemente dispuesta, de fino dibujo y color, de accesorios característicos, y su asunto no pide explicación de ninguna clase porque el observador lo comprende en el acto de mirar al cuadro.
¡Qué expresión en el semblante del leguleyo y en la actitud de los que le consultan! ¡Qué riqueza de detalles en los trajes, en los muebles, en los empolvados legajos, en el armario de enrejado de alambre! Y para que nada falte con relación á la época, una imagen de la Soledad alumbrada por sedienta candileja, preside á la intencionada escena».
El mismo autor de estas líneas, Sr. Martínez de Velasco, dice al hablar del hermoso cuadro titulado Una desgracia, y premiado con medalla de oro en la Exposición de Madrid de 1890.
«El asunto es dolorosa escena que ocurre con lamentable frecuencia: un albañil se ha caido del andamio en que trabajaba, revocando la fachada de una casa en construcción, y los transeúntes se agrupan alrededor del desgraciado para socorrerle y compadecerle.
» Jiménez Aranda (ha escrito en este periódica el concienzudo crítico D. Federico Balart, en su es tudio de la Exposición nacional de Bellas Artes) prueba, mejor que otro alguno, lo que vale la reunión de las principales cualidades artísticas. Sus asuntos predilectos son humildes y hasta vulgares, pero siempre pictóricos; su composición es sencilla casi siempre, pero siempre clara y acomodada al asunto; sus personajes siempre están bien caracterizados, y la expresión que les presta nunca resulta fría ni en desacuerdo con su índole ni con su situación; su modelado nunca es falto de solidez; su claro obscuro va en ocasiones desde el blanco hasta el negro, pero jamás confunde los valores correspondientes á los distintos planos de la composición; por último, su colorido es justo, sólido y sin notas discordantes. Además, todos los cuadros llevan el sello de su personalidad, desde el característico retrato de Núnez de Arce, hasta la composición titulada Una desgracia. Toda esta suma de buenas cualidades hacen del Sr. Jiménez Aranda un maestro de su género. En los dominios elegidos por su talento es señor absoluto.»
Juicios tan favorables y aún más encomiásticos que los transcritos han merecido todos los trabajos de este eximio pintor, quien tantos laureles ha conquistado en su brillante carrera artística. Mas como sería interminable mi trabajo si fuese á transcribirlos todos, hago aquí punto final, porque Jiménez Aranda es ya más que conocido, y sus triunfos no necesitan pregonero.

Madrid 1896
Cascales Muñoz, José

ALVAREZ CATALA LUIS

Mardi 16 novembre 2010

Álvarez Catalá Luis

Pintor

Álvarez Catalá Luis

Expositor en 1889

Grupo 1, Clase 1.

 

expone « La caza de Felipe II » o « La silla de Felipe II  en el Escorial, 1597 »
Medalla de Oro

 

Primera medalla en la Exposición Nacional de 1890. Madrid
En la pintura se representa la visita del rey a las obras del monasterio del Escorial.
Pasó a formar parte de la colección del emperador de Alemania.

 

 

 



AGRASOT JUAN JOAQUIN

Dimanche 14 novembre 2010

Agrasot Juan Joaquin

Pintor

24 de diciembre de 1836, Orihuela, Provincia de Alicante
8 de enero de 1919, Valencia

.Autoretrato - Autoportrait

1867

Autorretrato – Autoportrait
Oleo . Huile  – 54 cm X 46 cm
Museo de Bellas Artes de San Pio V - Valencia, España

 

Expositor en Paris en 1889
Grupo 1, Clase 1. Pintor, expone pintura al óleo « Pastor de la provincia de León » o « Pastora leonesa« .

Mención de honor

 

 

Comentario

AGRASOT Joaquin en el Diccionario Biográfico de Artístas Valencianos por El Barón De Alchali, Maria Ruiz de Lihori y Pardines
Casa Federico Domenech,  VALENCIA, 1892

Uno de los mas entusiastas representantes del realismo estético de Fortuny, ha sido este distinguido pintor, que nació en Orihuela y estudió bajo la dirección de D. Francisco Martinez. En la Exposición de Alicante de 1860, fue premiado con una medalla de oro; posteriormente, en la Nacional del 64, mereció otra de tercera clase, y tambien en Barcelona el afio 66 obtuvo un señalado éxito que coIocó muy alto el nombre de la Escuela valenciana. Su cuadro titulado Estados Pontificios fue adquiridopor aquella Academia de Bellas Artes, para colocarlo en el Museo Provincial. Luego, en la Exposición de Madrid del 67, le premiaron con medalla de segunda el cuadro Las dos amigas, adquiriéndolo tambien el Gobierno para el Museo. Verdadero y legtimo fué el triunfo obtenido por este cuadro cntre los inteligentes, que admiraron en él la bellceza, la verdad y la poesía en la composición, avaloradas por una manera franca y una frescura de tintas que recordaba a Fortuny.
Algunos años mis tarde, en el Certamen Nacional del 84, presentó Agrasot dos cuadros, uno de gran tamaño y pretensiones, y otro de género.
Titúlasé el primero Muerte del Excmo. Sr. Marqués del  Duero, y representa el momento en que un capitán de húsares a caballo transporta, ayudado de otro oficial de infanteria, el cadáver del infortunado caudillo. Forzoso es confesar que este cuadro no respondió á lo que podía esperarse del autor de Las dos aímgas, y si hemos de ser sinceros, no satisfizo ni á los admíradores mis benevolos del artista. ¿A qué puede atribuirsc este relativo fracaso, tan sensible como inesperado? Solo podemos atribuirlo, primero, á que Agrasot se durmió sobre sus laureles, creyendo que no habfan de marchitarse jamás, y dejó transcurrir los años dedicado casi exclusivamente á esos pequeños cuadros de comercio  parecen cortados todos por el mismo patrón y acaban por cristalizar las faruliades del pintor que solo se limita á ellos. Y secundartamente, á que en aquel entonces oIvidó nuestro artista que la cualidad mis necesaria de todo pintor que aspire á perpetuar su nombre en un cuadro, es la elección del asunlo. Podrá estar la obra concienzudamente pensada, podrá tal vez responder á una exactitud perfecta en el parecido de sus personajes, lugar y delalles, podrá tambieén ser primorosa en so ejecución, pero seguramente á nadie conmoverá, porque se buscó por el artista el momento dramático con tan poca fortuna. que el espectador, al verlo, participa de la frialdad de aquellas figuras, que tienen la corrección y exactitud dc la fotografia, pero que también tienen su inmovilidad y dureza.
El otro cuadro que presentó de pequeñas proporciones lo tituló El primer nieto. En este cuadrito, que cae de lleno dentro de las facultades pictóricas de Agrasot, ó del género que con tanto cariño ha cultivado, ya se ve al artísta dominando el asunto. y por eso, á pesar de resultar anticuadas algunas de sus pinturas, el atractivo de éstas indisc utible
Otro cuadro de Agrasot Ilamó la atención entre los criticos, hasta el punto de haber necesitado reproducirlo en distintas ocasiones para satisfacer diversos encargos; nos referimos al lienzo que Ileva por nombre Una leonesa.
La factura de este pintor es por todo extreme simpática, el colorido de sus cuadros jugoso, el dibujo correcto; de lo unico que acusarsele puede es de dar excesivo aprecio de los detalles en todas sus composiciones y de cierto amaneramiento academico, pero amaneramiento al fin. Amigo íntimo del malogrado Fortuny, residió con él varios años en Roma, y bien se conoce en la vigorosa tonalidad de todos sus cuadros. Conserva Agrasot una coIección de dibujos de aquel genial artista que son la cenvidia de los inteligentes, pero de los que jamas ha querido desprcnderse, giiardando ese respetuoso recuerdo á su eminente maestro y amigo.
Entre las innumerables obras de Agrasot pueden citarse como modelos, ademas de las enumeradas: La hilandera de antaño; La  visita; Los dos amigos; La lavandera de la Scarpa, en el Ministerio de Fomento; En la plaza, grupo de toreros antes de empezar la lidia (acuarela); Grupo de mujeres leonesas; La llegada, costumbres valencianas

Bibliografía – Bibliographie

Dimanche 14 novembre 2010

  Recherches bibliographiques, informations complémentaires, images et traduction Français-Espagnol.

Rémy
 

- Catalogue Général Officiel
Tome 1 . Groupe 1 – Œuvres d’Arts – Classes 1 à 5 . Lille, Imprimerie L Daniel, MDCCCLXXXIX
- España en Paris. La imagen nacional en las exposiciones universales, 1855 – 1900
Universidad  de cantabria — Departamento de historia moderna y contemporaneana,  Belén lasheras peña. Santander, 2009
- Diccionario Biográfico de Artístas Valencianos
por El Barón De Alchali, Maria Ruiz de Lihori y Pardines, Casa Federico Domenech,  VALENCIA, 1892
- Sevilla intelectual, sus escritores y artistas contemporáneos
por Cascales Muñoz, Madrid 1896.

Nuestra Pintura par Emilia Pardo Bazan

Samedi 13 novembre 2010

Nuestra Pintura 

 

Carta XII 12, junio

El asunto que voy á tratar en esta carta es de los más interesantes para España y para los que tenemos gustos artísticos. Me refiero á nuestra sección de pintura y á las vicisitudes por que pasó antes de llegar á verse instalada en el palacio de Bellas Artes.
Referiré estas vicisitudes y tropiezos, tal como han llegado hasta mí, por referencias que creo fidedignas. Alguien me aconsejaba que no comunicase estos detalles á mis lectores de la América del Sur, á fin de que no formasen mala idea de cómo andamos gobernados y regidos los españoles; pero, aparte de que yo creo que la verdad jamás perjudica, opino que nadie tiene más derecho á ella que los americanos, imposibilitados por la distancia de rectificar y aquilatar las noticias que les enviamos desde aquí.
Votada en Cortes la cantidad de dos millones que el Gobierno destinó á nuestra representación extraoficial en el Certamen parisiense, encargóse de dar empleo y lucimiento á la suma la Cámara de Comercio, que presidía Angolotti. Por enfermedad de este señor vino á sustituirle el famoso y opulento fabricante de chocolates Matías López, que es uno de los mayores culpables de que se vaya desterrando el aromático y rico chocolate antiguo molido á brazo y aromatizado con canela, é implantándose la antipática mixtura francesa hecha á máquina, donde la esencia de la vainilla quiere disimular la insipidez de la harina con que tal vez se remedian las faltas del cacao. El Sr. D. Matías López, como es natural, entiende más de chocolatería que de bellas artes, y confió este ramo al cuidado del pintor Domínguez, por haber rehusado la comisión el muy conocido Federico Madrazo. El secretario nombrado fué el periodista Ortega Munilla, y entre los jurados de admisión figuraron Molida, Demínguez, Gisbert y Beruete.
El primer problema era conseguir en París un local digno de nuestros artistas, donde campeasen solos y no tuviesen que reducirse á medio salón, dejando el otro salón á una nación cualquiera, ó contentarse con una modesta salita análoga á laque disfrutan los expositores alemanes. A esto se dirigieron los esfuerzos del Comité en París, y principalmente de Enrique Mélida; y los coronó el éxito más completo, pues obtuvieron nada menos que dos magníficos salones de los llamados de honor: el primero, de 28 metros de largo por 14 de ancho; el segundo, de 14 en cuadro, con elevadísima techumbre; en suma, el mejor local de la Exposición, después del destinado á la pintura francesa, y superior al de naciones que han prestado concurso oficial, como los Estados Unidos.
Logrado el sitio, y sitio tan decoroso, parecía que se encontraba orillada la más grave dificultad que había de impedirnos hacer buen papel en la Exposición de Bellas Artes. Lienzos para cubrir las paredes de nuestros salones, no habían de faltarnos… ¡Cuál sería la consternación de Domínguez viendo que, al dirigirse al Gobierno en demanda de cuadros, se le contestaba con negativas más ó menos rotundas, y el presidente de la Cámara de Comercio apenas le prestaba auxilio!
Poseer dos inmensos salones y no disponer de cuadros con que vestirlos; haber solicitado un local que nos pone en evidencia, y no exhibir en él sino lienzos chicos y de menor cuantía, era sencillamente el fracaso de la Exposición española y la deshonra de nuestro arte á la faz del mundo entero. Indignaba el que, tratándose de nuestra buena fama, se parase el Gobierno en tiquis miquis políticos, cuando la mejor política es hacer buena figura en todos lados y quedar con brillo donde se pronuncie por una ú otra causa el nombre español. No sabiendo á qué santo encomendarse, Domínguez pensó en que resolviese el conflicto la intervención de Emilio Castelar.

***

Desde su puesto de aparente retraimiento, según conviene á un ex presidente de República bajo una monarquía, Emilio Castelar dispone é influye, y muchos actos políticos trascendentales de Sagasta se dice de público que obedecen á indicaciones y consejos del eminente orador. Nadie ignora las simpatías que éste manifiesta hacia Francia; tendencia explicable dentro de los ideales políticos á que Castelar no ha renunciado, y á su deseo de crearse simpatías en la nación francesa. Castelar ofreció, pues, remover cuantos obstáculos se opusiesen al envío de cuadros, y llegó al extremo de amenazar con una interpelación en pleno Congreso al ministerio Sagasta. La remesa se acordó en Consejo de ministros.
La concesión parece muy obvia y sencilla; pero concedido y todo el envío, hubo que luchar con innumerables dificultades. Ni fué la mayor el que no-se quisiera contribuir al Certamen internacional con las obras maestras de nuestra pintura durante la última década: peor y más peligroso obstáculo eran las pretensiones de los medianos, que querían cubrir la falta enviando obras que hubiesen dejado con muy feo color nuestro pabellón artístico. Considérese qué vergüenza para España sería no poder exhibir las obras de los Pradillas, Casados y Carboneros, y ver revestidas las paredes de su magnífico local con lienzos problemáticos y bocetos informes.
En resolución, después de bregar mucho, se consiguió que el Museo enviase á París las obras maestras siguientes: La Campana de Huesca, de Casado; la Conversión del Duque de Gandía (San Francisco de Borja), de Moreno Carbonero, y el Fusilamiento de Torrijos, de Gisbert: por señas que este último cuadro, de corte trágico, es el que más gentío atrae en la Exposición; el que consigue siempre tener delante un corro de quince ó veinte admiradores que, sin haberla leído, presienten la estrofa del poeta:

 

 

 Helos allí: junto á la mar bravia, cadáveres están |a y los que fueron honra del libre, y con su muerte dieronalmas al cielo, á España nombradla.»

Pero lo más reñido de la batalla no tuvo por campo el Museo, sino el Senado, y el precio de la victoria fué el célebre lienzo de Pradilla, La Rendición de Granada.

***

Esta joya, adquirida por el Senado á un precio que, si se compara con el de otros cuadros encargados lütimamente, resulta hasta módico, é irrisorio si se piensa en la cotización del menor lienzo de Millet, había sido enviada por los senadores á la Exposición de Munich, mediante influencias de la infanta Paz de Borbón, hermana de Alfonso XII, y que reside allí con su esposo. Mas los senadores, al conceder el envío, obligaron á Pradilla á que firmase un documento comprometiéndose, en caso de deterioro, á restaurar el lienzo, y en caso de destrucción total, á reemplazarlo con otro nuevo, de igual importancia. Firmó el artista este contrato leonino, fiando en la bonachonería de los acontecimientos—la cual no se desmintió, pues el cuadro volvió sano y salvo á ocupar su sitio en las paredes de la Cámara.—Discurriendo cómo evitarían nuevos petitorios y viajes, cuentan que los senadores tuvieron una idea luminosa: sujetar el cuadro á la pared de tal modo, que resultase casi imposible desprenderlo. Lo malo fué que al poner por obra la idea, pegaron el lienzo á tope sobre un revoque de húmeda cal, y si permanece así, tan preservadito, cinco años siquiera, al cabo de ellos se lo encuentran en completa putrefacción. Esto me han asegurado, por más que los senadores juran y perjuran que no es cierto, y la justicia me obliga á consignar su protesta. Como iba diciendo, la primer negativa del Senado á facilitar el cuadro de Pradilla fué tan unánime, que casi desesperanzados los individuos del Comité, hubieron de rogar al artista que fuera en persona á solicitar el envío. Pradilla accedió y se presentó en el Senado, pudiendo comprobar allí la inmensa estimación que la respetable Cámara le profesa. La emoción de los senadores al ver al autor de Doña Juana la Loca fué tal, que dudaban si en efecto tenían la dicha de estar ante Pradilla, y le palpaban y abrazaban exclamando: «¡Pero es usted! ¿Es usted el que ha pintado La Rendición de Granada?
A despecho de tan espontánea ovación, no tardó el artista en convencerse de que no había medio de obtener el cuadro. «¡Que vengan los franceses á verlo aquí, si les da la gana!» repetía el conde de Gluaqui. De otros senadores se murmuraba que, ya con deseo de proteger á artistas de menos fuste, ya interesados por el envío de La Conversión de Recaredo, de Muñoz Degrain, lienzo muy severamente juzgado por la crítica, sostenían la cabala urdida para evitar la concesión de la obra del maestro. Hubo, pues, que recurrir segunda vez al Deus ex machina, ó sea á Castelar, quien sirviéndose de todos sus recursos, poniendo en juego su influencia multiforme, consiguió, ayudado del duque de Veragua, dar á los senadores un empujón, y que el permiso se concediese sin más protesta que la del refractario conde de Puñonrostro.

***

Resueltas todas las dificultades en el terreno legal, no estaba vencida aún la oposición insidiosa de la mala voluntad. Al ir á recoger el cuadro de Pradilla, se encontráronlos organizadores con una tranquilla sumamente original: el Senado les daba el lienzo, corriente; pero el marco… El marco no podía ser.
¡Juzgúese la cara que podrían! Un marco nuevo tenía que costar un dineral, y ni había fondos, ni casi tiempo hábil para construir el marco. Por fin, después de nueva y desesperada lucha, obtúvose el marco también, y al levantar el cuadro pudo verse que, si no es por la Exposición de París, en breve plazo la humedad daría cuenta de la joya tan admirada por los senadores, y, sin embargo, sentenciada á muerte por emparedamiento. Repito que me lo han contado así: relata refero; y si hay error en lo que escribo, rectifiquen los interesados, y rectificaré yo á mi vez en el segundo tomo de esta obra. Ya en París el cuadro, consiguió el Comité, mediante una pequeña intriga, darle puesto aparte en el gran salón, colocándole aislado, no sin gran desazón de Grisbert, y no sin que Matías López, desde Madrid, pasase un oficio extrañándose de este honor especial otorgado á La Rendición de Granada. El público de la Exposición (justo es advertirlo), da la razón á Gisbert, prefiriendo, de todos los lienzos de la sección española, el que el Fígaro, con la escrupulosa exactitud y exacta información que gastan los franceses al tratarse de nosotros, llama fusilamiento de los Torrijos.
Éntrelas dos salas que ocupa nuestra pintura en París, existe una diferencia marcadísima, ó, por mejor decir, un contraste. El primer salón es lúgubre y terrible: le angustian  las escenas de la ensangrentada playa, la sangre coagulada y los degollados troncos del subterráneo del Rey Monje, la austera figura de Felipe II , el fanatismo de Torquemada, la melancólica silueta de Garlos V llegando á Yuste como el náufrago á la playa, todas las tristezas de nuestra historia, que es en realidad una historia de guerra y de muerte. Pero en el salón segundo reaparecen la alegría y la claridad, propias también de nuestro cielo y nuestro carácter: las airosas majas, los donosos casacones, las escenas toreras, los paisajes, los tipos y costumbres que chorrean sal y vida. Son las dos caras del Jano español.
De La Rendición de Granada poco queda que decir que no se haya dicho ya. Es un lienzo incomparable, si se atiende en él al aire ambiente, al fondo, á los accesorios, y á dos ó tres rasgos de primer orden que pueden notarse en las figuras. Por la franqueza y el sentimiento no puede, sin embargo, compararse al modelo de las rendiciones todas, á La Rendición de Breda, de Velázquez. Aquella dignidad, verdad y sencillez conseguida por el primer pintor del mundo (Velázquez lo es sin disputa), no las alcanza Pradilla. Verdad que son lo supremo del arte humano. Grisbert ya he indicado que obtiene un éxito. Los franceses se paran ante su cuadro, sobrecogidos por el drama que representa y por la bella expresión de las nobles figuras: menean la cabeza y murmuran entre dientes: Ça, c’est trés-fort! Para Gisbert la Exposición viene á ser como una especie de desquite. Elevado á la cima de la gloria algunos años antes de la revolución de 1868 por su lienzo Los Comuneros, que la parcialidad política ensalzó excesivamente, el pintor catalán no tardó en pasar de moda y en quedarse á la zaga, mientras otros astros brillaban en el horizonte y ascendían al zenit. Grande será, pues, la satisfacción de Gisbert, maduro, ó, por mejor decir, envejecido ya, al conseguir que otro cuadro inspirado en el mismo espíritu liberal que Los Comuneros, logre dominar al público en nuestra Exposición pictórica de París. La obra de Luis Alvarez, pintada ex profeso para el Certamen, y titulada La silla de Felipe II, llama también la atención, aunque el Fígaro la censura, diciendo, con su proverbial conocimiento de causa, que es «un Rey malhumorado meditando alguna picardía á la sombra de los altos muros del Escorial» . (Donde medita picardías el Rey en el cuadro de Alvarez, es sentado en el pedrusco que se conoce por Silla de Felipe II, y se encuentra á más de un kilómetro del Escorial: altitos tendrían que ser los muros para dar sombra á tal distancia.) En cambio elogia mucho el Fígaro la afrancesada Visita al hospital, de Luis Jiménez Aranda, cuadro pálido y monótono, que descuella para los franceses, porque se ciñe á sus estilos de pintar.
Merece notarse el lienzo de Sala, Torquemada ante los Reyes Católicos, que, según el Fígaro (tengo interés en poner de relieve con cuánta competencia tratan los franceses lo que nos atañe), representaáun «Torquemada tempestuoso, defendiendo con gran empeño el dogma de la Inmaculada Concepción.» Verán ustedes lo que en efecto hace Torquemada. Cuéntase que, habiendo pactado los Reyes con los hebreos para consentirles ciertas franquicias y exenciones, Torquemada sacó un Cristo y le arrojó sobre la regia mesa, exclamando: «Judas le vendió por treinta dineros: véndanle vuestras señorías otra vez». Este es el «dogma de la Inmaculada Concepción » que defiende Torquemada «el tempestuoso» en el cuadro de Sala.
La llegada de Carlos V al monasterio de Yuste, obra del pintor catalán Casanova, residente en París, y autor del famoso cuadro llamado de «las patas» en la última Exposición española, adolece algo del efectismo propio de la pintura decorativa, y peca por la repetición de un asunto muy tratado ya por los artistas españoles. De mayor abuso del carácter decorativo se resiente aún La Conversión de Recaredo, de Muñoz Degrain, y además aseguran los inteligentes que está desdibujada. Muñoz Degrain ha pintado como nadie los pormenores de indumentaria y el fondo de sus Amantes de Teruel: desde entonces su talento, en vez de robustecerse y afirmarse, sufre algún eclipse. ¡Quiera Dios que sea parcial y momentáneo, pues Muñoz Degrain es de los artistas más simpáticos en el color y en los accesorios! Pasemos de prisa ante la Barca de Caronte, obra del filipino Resurrección Hidalgo, y detengámonos ante los trabajos expuestos por otro filipino, Luna, que fué hace cuatro ó cinco años una esperanza y una enseña de combate, y desde entonces no ha conseguido ponerse al frente de los pintores españoles, según auguraron ciertos críticos cuando el Spoliarium asomó en el horizonte.
Yo vi el Spoliarium en París; y á pesar de parecerme un boceto colosal, el plan de un cuadro, no puedo negar que detrás de aquella valiente composición mal terminada, descubrí un genio que nacía con el vigor y ia fuerza de los aguiluchos. Cansada de afeminaciones, de majas y peluquines, de moros indescifrables, al estilo Fortuny, y de lamidas pierrettes, género Madrazo, me agradó una página tan osada y briosa.
Si la mano que arrojó sobre el lienzo semejante composición fuese ya dueña de los secretos y triquiñuelas del oficio, nadie podría regatear á Luna el título de gran pintor. Y mirando al autor de Spoliarium, tan joven, casi niño, con su tipo mogólico (porque Luna, aunque español de nación, es de raza amarilla, parecíame que el arte debía prometerse mucho de quien empezaba así. Por desgracia, no ha seguido todavía su genio la marcha ascendente que soñé al admirar el discutido y «naturalista» Spoliarium. Su Batalla de Lepanto, que el Senado adquirió para hacer juego con La Rendición, de Pradilla, ha sido objeto de críticas muy acerbas; el color ha parecido agrio y chillón; las figuras (excepto la de un galeote que rema), mal entendidas; y lo que Luna expone hoy en París, no obstante los encarecimientos de Alberto “Wolff, tampoco logra aprobación universal. Lo más alabado es el Yo Himeneo, ó teoría de bacantes; en cuanto á los retratos y un paisaje, no he oído á nadie que no los trate con dureza. Luna ha tenido además la desgracia de que su bacanal no sea la única, y que Alma Tadema—el primer pintor contemporáneo en concepto de algunos—haya tratado igual asunto con la distinción y la finura exquisita y el minucioso esmero de costumbre.
El Sermón en España, de José Benlliure, es negro y melancólico; los Retratos, de Raimundo Madrazo, coquetones y bonitos: las Majas, de Enrique Molida, vierten sal y donaire; y los paisajes de Martín Rico—el primer paisajista español, aunque el Fígaro ni siquiera le nombra—atraen por su acostumbrada frescura, luz y realidad. José Jiménez Branda, pintor sevillano que lleva diez años de residencia en París, expone el género en que más descuella, que son las escenillas de la época de Goya, y algunos aguazos (gouaches) muy lindos; amén de un gran crucifijo en tamaño natural, de carácter romántico, sobre fondo negro y rodeado de acumuladas nubes.

***

Domingo, su propio retrato, hermosísimo por más señas; y acerca de él quiero referir una anécdota que entre los del oficio se susurra.—Daba el duque de Fernán Núñez un baile el invierno pasado, y habiendo convidado ai artista, Domingo le envió este retrato con una tarjeta muy cortés, en que le decía que, no pudiendo asistir el autor en cuerpo y alma, asistiría en efigie. Al recibir el lienzo y la misiva, el magnate sintió un esculofrío en la bolsa, no mal guarnecida ni flaca, sin embargo. Recordó ciertas cuentas que la Reina Regente hubo de pagar á Domingo por unos cuadritos microscópicos, y calculó que si así vendía sus estudios, mucho más cara vendería su propia imagen; y para evitar toda clase de malas tentaciones, antes que se encendiesen las bujías de la fiesta, ya estaba otra vez el retrato en casa del original.—Expone también Domingo dos gatitos ideales. Ideales, sí; comogatitos y como pintura. ¡Cuánto siento que los gatos de Domingo no se vendan al mismo precio que los de carne y hueso, ó algo más! Aunque fuese preciso mantenerlos con cordilla. Ochoa, el cuñado de Raimundo Madrazo, presenta graciosos pasteles y retratos de mujer; y Bilbao, el autor del célebre Idilio griego, algunas muestras de su talento, no de las más incontestables. Es unánime la queja de que no figure en la Exposición el mismo Idilio, cuadro que por su delicadeza y clásica, elegancia puede competir con los mejores de la sección inglesa, y acreditar nuestra moderna escuela pictórica. Por raro caso, la duquesa Angela de Medinaceli se ba negado á facilitar esta perlita, que adquirió en la pasada Exposición. Y digo por raro caso, en atención á que la Duquesa es de las señoras más ilustradas y amantes del progreso que conozco. En su casa se reúnen los artistas, y bailan los pintores la generosidad unida á la inteligencia; por donde infiero que, sin algún motivo especial, no se resistiría tan egregia dama á entregar á la admiración del público la obra maestra de Bilbao. Con tanto bueno como encierran nuestros salones de pintura, nuestra representación en París es incompleta: se echa de menos á Villegas, á Domínguez, á Román Ribera, á Casto Plasencia, á Beruete y á otros rnuchos que, con razón, tenemos allá por astros de primera magnitud. En cuanto al decorado de nuestro magnífico local, la Comisión ha realizado prodigios, haciendo de un ochavo un cuarto, como suele decirse. Disponía de dos mil quinientas pesetas para lo mismo que los ingleses tenían concedidas doscientas cincuenta mil por su Gobierno. ¡Calcúlense los apuros de los comisionados para alhajar y adecentar el domicilio del Arte español! Las cortinas orientales son prestadas, alquilados los muebles; y mientras la pintura vive así, de milagro puede decirse, la industria más ó menos chocolatera—ramo en el cual somos y seremos, quizás por los siglos de los siglos, inferiores—se lleva ella sola casi el total del crédito votado para nuestro concurso extraoficial á la Exposición.
No puede negarse que desde el punto de vista artístico hemos salido airosos del empeño. Excepto la pintura francesa—que en esta ocasión se lleva la palma—y de algunas obras de Alma Tadema y Munkacksy, los artistas españoles pueden hombrearse con los mejores de Alemania. Inglaterra y Austria-Hungría. Los de Suecia y Noruega son una nota aislada, sincera y original: exentos de tradiciones y convencionalismos académicos, sorprenden porque se inspiran directamente en la naturaleza.
Italia marcha á la cola de la pintura actual.
¿Quién habrá de admirarse de que donde fueron Troya, Atenas y Palmira, sólo queden ruinas y hordas de feroces bandidos, cuando note que Italia, antes emporio del arte, es hoy la nación de la cual puede decirse con rigurosa exactitud que está en plena decadencia, sin luz ni camino, sin una chispa de genio que se alce de tanto montón de gloriosas cenizas?
Ya había notado esta decadencia en el Camposanto de Genova, poblado de estatuas que parecen de sal gema y azúcar cande; pero hoy en la pintura veo más claramente aiin el triste estado de la nación que después de Grecia ha traído mayor contingente de ideas estéticas al universo.
He nombrado á Alemania. En efecto, á última hora, un grupo de artistas muy distinguidos se resolvió á no dejar desierto el hueco de Germania en el gran Certamen. Es una exposición parcial, en un saloncito chico, pero no carece de interés. Sobre los expositores descuella Menzel.

***

Al emitir un juicio comparativo entre naciones, es difícil no herir el amor propio de alguna, y más arduo decidir con equidad, sobre todo si no poseemos conocimientos sólidos y nos guía únicamente la afición y el gusto. He dicho que se lleva la palma la pintura francesa, y débese principalmente á la soberbia Exposición retrospectiva ó centenal que ellos han podido organizar con todos los elementos de que dispone quien está en su casa y es dueño de entresacar de Museos y colecciones particulares las más preciadas joyas de arte de un período. Es de advertir también que las riquezas del arte pictórico francés apenas se han desparramado: París atesora las obras capitales de “Watteau, Greuze, Boucher, Fragonard, David, Courbet y Corot. La Exposición centenal será, pues, la maravilla clel pabellón de Bellas Artes. Pero en cuanto á que la moderna escuela francesa de pintura aventaje á la nuestra en absoluto, habíanse divididas las opiniones, aunque en general se reconoce á los franceses más ciencia y maestría que á los nuestros. Los partidarios clel diseño afirman que ningún español sabe dibujar, y que en cambio los franceses dibujan muchísimo: añaden que sus cuadros están compuestos con habilidad, pensados y reflexionados largo trecho. Estas cualidades no negaré yo que merezcan estimación, ni diré que no convenga á los españoles moderarse y estudiar los métodos modernos. Sólo indicaré que no me convencen del todo, clel todo, esos maestros de maestros que á cada rato improvisa Francia por vanidad nacional. Meissonier, Millet, Manet podrían discutirse. Y sin despreciarlos, sospecho no quedarán acaso en el puesto eminentísimo, culminante, en que los ponen sus compatriotas. Yo veo en la pintura francesa, y en general europea, mucho más talento que genio: habilidad, gracia, tecnicismo . . . , de sobra; inspiración, personalidad…, ahí, ahí tropezamos.

Les artistes Espagnols présents à Paris en 1889

Samedi 13 novembre 2010

Exposition Universelle de Paris

Centenaire de la Révolution française
6 Mai 1889 – 31 Octobre 1889

Palais au Champ de Mars
“Galerie des Beaux-Arts”

d’après
Catalogue Général Officiel

Tome 1

Groupe 1 – Œuvres d’Arts – Classes 1 à 5

Imprimerie L Daniel – Lille
MDCCCLXXXIX

et Rémy pour les compléments de noms, d’images et de traduction.

ESPAGNE

PEINTURES.


AGRASOT Juan Joaquin.  — A Valence, et, Paris, rue de l’université, 195.
1.  — Bergère de la province de Léon (Espagne). – Pastora Leonesa.

ALVAREZ Catalá Luis. — A Rome, via San Martino, 9 et, à Paris, rue de Bassano, 48.
2. — La chaise de Philippe II; — Escurial (1597). – La silla de Felipe II; — Escurial (1597.

ARANDA José Jimenez— A Paris, boulevard du Ports Royal, 31.
3. — Christ. Christo.
4. — Partie perdue.
5.— Partie d’échecs. El Cafe.
6. — Les politiciens. Los Politicos.
7. — Rêverie.

ARAUJO  Ruano Joaquin. —A Madrid, et, à Paris, rue de l’université, 195.
8. — Mauvaise affaire.

AYRTON DE LOS RIOS Madame. — A Paris, rue de Chateaudun, 46.
9. — Retour de chasse.
10. — La place est prise.
11. — Nature morte.

BANUELOS THORNDIKE Mademoiselle Antonia.
12. — Enfant endormi.

BENLLIURE Y GIL José.
13. — Un sermon en Espagne.

BILBAO Y MART1NEZ Gonzalo de.
14. — Esclaves sur une terrasse. 15. — L’Harnacha saint.

CARBONELL SELVA M.
16. — Pauvre Mère !
17. — Cimetière. 18. — Gamin de la haute montagne de Catalogne.

CASADO DEL AL1SAL J.
19. — La cloche de Huesca.

CARBONELL SELVA Miguel. — A Madrid, et, à Paris, rue de rue de l’université, 195.
16. — Pauvre Mère. Pobre madre
17. — Cimetière. Cementario
18. — Gamin de la haute montagne de Catalogne. Pilluelo de la alta montaña en Cataluña

CASADO DEL AL1SA. — A Paris, rue de rue de l’université, 195.
19. — La cloche de Huesca. La campana de Huesca.

CASANOVA Y ESTORACH Antonio.A paris, rue Creuse, 22.
20. — Arrivée de l’empereur Charles-Quint au monastère de Saint Just. Llegada del emperador Carlos V al monasterio de Yuste.

CHECA Ulpiano.A Paris, rue du Faubourg Sain-Honoré, 235.
21. — Dans l’église. En la iglesia.

DOMINGO MARQUES Francisco. — A Paris, boulevard Binau, 94.
23. — Le préféré. El preferido.
24. — L’instinct. El instinto.
25. — La promenade. El paseo.
26. — La vie de cabaret. La vida del cabaret.
27. — Portrait. Retrato.
28. — Mon docteur. Mi doctor.

FALERO Luis. A Londres, Fellows road, 100, South Hampstead.
29. — La double étoile. La doble estrella.
30. — Un cauchemar. Una pesadilla.

FRANCÈS Y ARRIBAS Fernando.A Madrid, et, à Paris, rue de l’université, 195.
31. —San Antoine. Lo de San Antón.
32. — Nature morte. Naturaleza muerta.

GANDARA Antonio de la. —  A Paris, rue Monsieur-le-Prince, 32.
33. — Portrait de Mme de la Gandara. Retrato de la Sra. Gándara.

GARCIA Y RODRIGUEZ Manuel.A Séville, et, à Paris, rue de l’université, 195.
34. — Un jardin potager des environs de Seville.

GESSA Sebastian. A Madrid, et, à Pari, rue de la Bruyère, 3 bis.
35. — De mon pays, nature morte. De mi país, naturaleza muerta.

GISBERT Antonio. A Paris, rue de l’université, 195.
36. — Exécution des Torrijos et de leurs compagnons. Malaga (1831). El fusilamiento de Torrijos y de sus compañeros.

GRANER Luis.Barcelone, et, à Paris, rue de l’université, 195.
37. — Retour du travail, paysage. El regreso al trabajo, paisaje.

GUASCH Y HOMS Francisco. — A Rome, et, à Paris, rue de l’université, 195.
38. — Au bord du lac. A orillas del lago.

HERREROS DE TEJADA Luis. A Rome.
39. — Alphonse XI installe l’Hôtel-de-Ville de Madrid. — 6 janvier 1346.  Alfonso XI crea el Ayuntamiento de Madrid el 6 de enero de 1346.

HIDALGO, Félix Resurección. — A Paris, boulevard Arago, 65.
40. — L’Enfer de Dante. El Aquerón.
41. — Rêverie. Sueño.

JIMENEZ Aranda Luis. — A Paris, rue Boissonade, 6.
48. — Une salle d’hôpital, la visite. Una sala de hospital,  La visita.

JIMENEZ Prieto Manuel. A Paris, rue Boissonade, 6.
49. — Après le repas. De sobremesa.

LEON Y ESCOSURA Ignacio.A Paris, rue de la Faisanderie, 21.
44. — Les amis du peintre. Los amigos del pintor.
45. — L’allée des amoureux. El paseo de los enamorados.
46. — La cueillette des roses. Las rosas.
47. — Le drapeau de l’ennemi. La bandera del enemigo.

LLANECES josé. — A Paris, rue St Petersbourg, 32.
48. — L’Ivrogne. El borracho.

LUNA Juan.A Paris, Boulevard Péreire, 175.
49. —  Hymen , oh Hyménée !
50. — Portrait de M. P. y L… Retrato de.
51. — Bacchante. Bacante.
52. — Le modèle.  La modelo.
53. — Paysage. Paisaje.

MADRAZO Raimundo de. — A paris, rue de Beaujon, 32.
54. — Portrait de la duchesse d’Albe. Retrato de…
55. — Portrait de Mme la marquise de Castrillo. Retrato de…
56. — Portrait de la duchesse de Lécera. Retrato de…
57. — Portrait de la comtesse de Crecente. Retrato de…
58. — Portrait de Mme Saly Stern. Retrato de…
59. — Portrait de la marquise d’Hervey de Saint-Denis. Retrato de…
60. — Portrait de Mlle Munroe. Retrato de…
61. — Portrait de Mme A. M…, Retrato de…

MADRAZO Ricardo de. — A Madrid , et, à paris, rue de Beaujon, 32.
62. — Le dernier tableau de Forluny. El último cuadro de Fortuny.

MASÓ Felipe. — A Paris, chez M. Troisgros, rue de Laval, 35.
63. — L’enterrement. El entierro.
64. — Parc de Monceau. El parque de Monceau.

MASRIÉRA Francisco. — A Barcelone, calle de Fernando, 35.
65. — Portrait. Retrato.
66. — Odalisque. Odalisca.
67. — Ex-voto. Ex-voto.

MASRIERA José.  — A Barcelone, calle de Fernando, 35.
68. — Paysage. Paisaje.
69. — Paysage. Paisaje.
70. — Paysage. Paisaje.

MEIFRÉN ROIG Eliseo. — A Barcelone, et, à Paris, rue de l’Université, 195.
71. — Port de Barcelone. El puerto de Barcelona.

MÉLIDA y ALINARI Enrique.  — A Paris , rue de Bassano, 48.
72. —Une scène de carnaval, à Rome. Una escena de Carnaval en Roma.
73. — Après le Boléro. Después del Bolero.
74. — Une Maja. Una maja.
75. — Premières feuilles d’automne. Las primeras hojas de otoño.
76. — Portrait de Mme la comtesse de F…. Retrato de la condesa de F.
77. — Manola.
78. — Étude. Estudio.
79. — Étude. Estudio.
80. — Étude. Estudio.
81. — Étude. Estudio.

MENDEZ Manuel. — A Paris, Boulevard de Clichy, 75.
82. — Intérieur breton. Interior bretón.

MORENO CARBONERO José. — A Madrid,  et, à Paris, rue de l’Université, 195.
83. — La conversion du duc de Gandia. La conversión del duque de Gandía.

MUÑOZ-DEGRAIN Antonio.  — A Madrid,  et, à Paris, rue de l’Université, 195.
84. — La conversion de Rekarède. La conversión de Recaredo.

OCHOA Rafael de. — A Paris, rue de la Pérousse, 26.
85. — Portrait de Mme C. D… Retrato de Mme C. D…
86. — Vue de la Seine. Vista del Sena.OLARRIA Federico. — A Paris, Avenus Hoche, 36.
87. — Fleurs. Flores.
88. — Fleurs. Flores.

ORTIZ Argentino. — A Paris, rue de l’Université, 195.
89. — Type espagnol. Tipo español.

PANDO José del. A Paris, Rue Boissonnade, 6.
90. — Sortie de la première communion dans un village de Picardie. La primera comunión en un pueblo de la Picardia.

PRADILLA Francsico. — A Madrid,  et, à Paris, rue de l’Université, 195.
91. — Reddition de Grenade. La rendición de Granada.

PUJOL DE GUASTANINO Clémente. — A Paris, Rue Boissonade, 11.
92. — Rapt et vol. Rapto y robo.
93. — Danse mauresque. Danza morisca.

RAMIREZ IBAÑEZ Manuel.— A Madrid,  et, à Paris, rue de l’Université, 195.
94. — Le héros du soir. — foire de Séville.

RAMOS ARTAL Manuel. — A Saint-Sébastian ,  et, à Paris, rue de l’Université, 195.
95. — Environs de Pau. Alrededores de Pau.
96. — Paysage. Paisaje.

RICO Martin. — A Paris, rue bastiat, 6.
97. — Vue du Palais Ducal. — Venise.
98. — Vue de Venise.
99. — Vue de Paris, prise du Trocadéro.
100. — Une villa à Tivoli.
101. — S. Toma. — Venise.
102. — Canet.
103. — Cannes.

RIVA MUÑOZ Maria Luisa de la.  — A Paris, boulevard Rochechouart, 35, chez M. Muñoz
104. Raisins d’Espagne. Uvas de España.

RUMOROSO Enrique.— A Madrid, et, à Paris, rue de l’Université, 195.
105. — Raisins. Uvas.
106. — Raisins. Uvas.
107. — Raisins. Uvas.
108. — Raisins. Uvas.

RUSIÑOL Santiago.— A Barcelone, et, à Paris, rue de l’Université, 195.
109.  Paysage de mon pays . Un paisaje de mi tierra.

SALA Y FRANCÈS Emilio. — A Paris, rue Rochechouart, 42
110. — Expulsion des juifs d’Espagne. La expulsión de los judíos de España.
111. — Étude de fruits. Estudio de frutas

SANCHEZ PERRIER Emilio. — A Paris, boulevard du Port-Royal, 31.
112. Guadaira.

SEIQUER Antonio. — A Madrid,  et, à Paris, rue de l’Université, 195.
113.  — La demoiselle agaçante. La señorita fastidiosa.
114. — Réunion de minets. Reunión de mininos.

VASCANO Antonio. —  A Madrid, et, à Paris, rue de l’Université, 195.
115. — Marine au crépuscule. Reunión de mininos.

VILLODAS  DE LA TORRE Ricardo de.A Rome, et, à Paris, rue de l’Université, 195.
116. —Victoribus gloria. Numachie, au temps d’Auguste. Victoribus gloria. Naumaquia en tiempos de Augusto.

 

Classe 2
PEINTURES DIVERSES ET DESSINS.

ARANDA José Jimenez.  — A Paris, boulevard du Port-Royal, 31.
117. — La vision de Fray-Martin. La visión de fray Martín. – aquarelle.
118. — Dernières retouches. Últimos retoques – gouache.
119. — Un compilateur.  Un compilador. – gouache.
120. — Un atelier bon marché. Estudio barato – gouache.
121. — Etude. Estudio – gouache.
122. — Au Bord de la mer. Estudio. A orillas del mar. – gouache.
123. — Le viel arbre. El árbol viejo – gouache.

ATALAYA Enrique. — A Paris, rue Bellini, 20.
124. — Le premier chapitre de Don Quichotte. El primer capítulo de Son Quijote. – cinq dessins.

AYRTON DE LOS RIOS  Mme. — A Paris, rue de Châteaudun, 46.
125. — La liseuse. Joven leyendo. – pastel.

CREUSET Sebastian. A Paris, rue Rollin, 12.
126. — Art Mauresque. Arte morisco. – aquerelle.

DOMINGO MARQUES Francisco. — A Paris, boulevard Binaut, 94.
127. — Portrait de S.A.R. l’infante Marie Thérèse. Retrato de. – pastel.
128. — Robert. Roberto. – pastel.
129. — Campagne. El campo. – pastel.
130. — Etude. Estudio. – pastel..

FLOREZ Eduardo. A Paris, rue Saint Dominique, 53.
131. — Cascade (Asturies). – aquarelle
132. — Hameau (Asturies). – aquarelle

GÁNDARA Antonio de la. — A Paris, rue de châteaudun, 46.
133. — Pensée. Portrait de jeune femme. Pensamiento. Retrato de señora joven. – pastel.

GARCIA HISPALETO Manuel.A Paris, rue Monsieur le Prince, 22.
134. — Lecture de la lettre. Lectura de la carta. – acuarela.
135. — Dans la botilleria. En la botilleria. – acuarela.

OCHOA Rafael. — A Paris, rue de la Perousse, 26.
136. — Portrait de Mlle de V… Retrato. – pastel.
137. — Portrait de Mlle F… Retrato. – pastel.
138. — Portrait de Mlle B… Retrato. – pastel.

OLARRIA Federico. — A Paris, avenue Foche, 36.
139. — Mon fils rendu à la vie par le docteur Mugnier. Mi hijo vuelto á la vida por el doctor Mugnier. – pastel.

PELLICER FENYÉ José Luis.A barcelone, et à Paris rue de l’Université, 195.
140. — Dessin pour diverses illustrations. Dibujos para varias ilustraciones.
141. — Crépuscule. Crepúsculo. – dibujo.

PESCADOR SALDAÑA Félix. — A Paris, rue Saint Honoré, 64.
142. —  Portrait. Retrato – pastel.

ROCA  Leopoldo. — A barcelone, et à Paris rue de l’Université, 195.
143. —  Portrait. – aquarelle.TAPIRÓ José.A Tanger au Maroc.
144. — Fatima. – aquarelle.
145. — Salem. – aquarelle.
145. — Les brigands du Sud. Los bandidos del Sur. – aquerelle.

URRABIETA VIERGE Daniel. — A Paris, rue d’Alésia, 115.
147. — Berger en Espagne. Pastor español. – dibujo.
148. — Misères à Londres. La miseria en Londres. – dibujo.
149. — Le viatique à Madrid. El viático de Madrid. – dibujo.
150. — Courses de taureaux à Pinto, espagne. Corrida de toros en Pinto. – dibujo.
151. — Dix huit dessins pour l’illustration de Pablo de Segovia.
152. — Dix huit dessins.
153. — Trois dessins pour l’illustration de Gil Blas.
154. — Deux dessin. Joueurs de boules à Paris et en Algérie. Jugadores de bolas en París y en Argelia. dibujo.
155. — Les vieilles à la Salpétrière. las viejas de la Salpetrière. – dibujo.
156. — Les joeurs de boules à Salamanque, espagne. El juego de la barra de Salamanca. – dibujo.

 

Classe 3

SCULPTURES ET GRAVURES EN MEDAILLES.

GINES Y ORTIZ Adela. — A Madrid.
157. — Un coq mort. Un gallo muerto. – en barro cocido, terre cuite.

NOGUÈS Anselmo. — A Paris, passage de la Vierge, 5.
158. — Type catalan. Tipo catalán.

OBIOLS Gustavo. — A Paris, rue Denfert-Rochereau, 39.
159. — Cigale. Cigale -Bas relief
160. — Imperia. Imperio. – en bajorrelieve
161. — Portrait. Retrato. – bas-relief.

PARDO DE TAVERA Félix.A Paris, rue de l’Université, 195.
162. — Juan Sébastian El Cano. — buste.
163. — Mme Therésa.

SUSILLO. — A Sevilla, et à Paris rue de l’Université, 195.
164. — Bacchanale. Bacanal. – bas-relief, terre cuite. bajorrelieve de terracota.

 

Classe 4

DESSINS ET MODELES D’ARCHITECTURE.

AMADOR DE LOS RIOS Ramiro. — A Madrid et à Paris rue de l’Université, 195.
165. — Estudio del estado actual del templo de Horus en Egipto. – dibujos.

 

Classe 5

GRAVURES ET LITHOGRAPHIES.

MAURA MONTANER Bartolome. — A Madrid, et, Paris, rue de l’Université, 195.
166. — Retrato de S. M. Reina regente de España María Cristina. – aguafuerte.

PARÍS Marcelo. — A Paris, avenue d’Orléans, 79.
167. — Juego de la barra en la provincia de Salamanca. grabado en madera del dibujo de Vierge.

PÉREZ MARTÍNEZ Enrique.A Paris, rue Fauvet, 17.
168. — Portrait d’Innocent X, d’après Vélasquez. – Gravure sur bois.
169. — Saint Procope, d’après Ribiera. – Gravure sur bois.

RÍOS RICARDO DE LOS. A Paris, rue de Châteaudun, 46.
170. — Curiosité – Curiosidad. – aguafuerte.
171. — La récotlte des pommes de terre. Recolección de patatas. – aguafuerte del cuadro de Lerolle.
172. — Pêcheuse. Pecadora. – Aguafuerte del cuadro de Pearce.
173. — La prière. La oración. – Aguafuerte del grabado de Pearce.
174. — La Dame aux camélias. La Dama de las camelias. – aguafuerte de los dibujos de Besnard
175. — Trois gravures.  – Tres grabados al aguafuerte de cuadros de Fortuny y Gómez.
176. — Don Quijote. – Aguafuerte de los dibujos de Vorms.
176. — Jocelyn. – Aguafuerte de los dibujos de Besnard,
177. — Huit gravures. – Ocho grabados al aguafuerte de los dibujos de Flameng para la ilustración de obras de Víctor Hugo.

TORNÉR José.A Barcelona, et à Paris, rue de l’Université, 195.
179. — A Soixante ans. A los sesenta años. -  aguafuerte de los cuadros de F. Masriera.
180. — Andalouse. Andaluza. -  aguafuerte de los cuadros de F. Masriera.

 

 


 

 

Bonjour tout le monde !

Samedi 13 novembre 2010

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