AGRASOT JUAN JOAQUIN

Agrasot Juan Joaquin

Pintor

24 de diciembre de 1836, Orihuela, Provincia de Alicante
8 de enero de 1919, Valencia

.Autoretrato - Autoportrait

1867

Autorretrato – Autoportrait
Oleo . Huile  – 54 cm X 46 cm
Museo de Bellas Artes de San Pio V - Valencia, España

 

Expositor en Paris en 1889
Grupo 1, Clase 1. Pintor, expone pintura al óleo « Pastor de la provincia de León » o « Pastora leonesa« .

Mención de honor

 

 

Comentario

AGRASOT Joaquin en el Diccionario Biográfico de Artístas Valencianos por El Barón De Alchali, Maria Ruiz de Lihori y Pardines
Casa Federico Domenech,  VALENCIA, 1892

Uno de los mas entusiastas representantes del realismo estético de Fortuny, ha sido este distinguido pintor, que nació en Orihuela y estudió bajo la dirección de D. Francisco Martinez. En la Exposición de Alicante de 1860, fue premiado con una medalla de oro; posteriormente, en la Nacional del 64, mereció otra de tercera clase, y tambien en Barcelona el afio 66 obtuvo un señalado éxito que coIocó muy alto el nombre de la Escuela valenciana. Su cuadro titulado Estados Pontificios fue adquiridopor aquella Academia de Bellas Artes, para colocarlo en el Museo Provincial. Luego, en la Exposición de Madrid del 67, le premiaron con medalla de segunda el cuadro Las dos amigas, adquiriéndolo tambien el Gobierno para el Museo. Verdadero y legtimo fué el triunfo obtenido por este cuadro cntre los inteligentes, que admiraron en él la bellceza, la verdad y la poesía en la composición, avaloradas por una manera franca y una frescura de tintas que recordaba a Fortuny.
Algunos años mis tarde, en el Certamen Nacional del 84, presentó Agrasot dos cuadros, uno de gran tamaño y pretensiones, y otro de género.
Titúlasé el primero Muerte del Excmo. Sr. Marqués del  Duero, y representa el momento en que un capitán de húsares a caballo transporta, ayudado de otro oficial de infanteria, el cadáver del infortunado caudillo. Forzoso es confesar que este cuadro no respondió á lo que podía esperarse del autor de Las dos aímgas, y si hemos de ser sinceros, no satisfizo ni á los admíradores mis benevolos del artista. ¿A qué puede atribuirsc este relativo fracaso, tan sensible como inesperado? Solo podemos atribuirlo, primero, á que Agrasot se durmió sobre sus laureles, creyendo que no habfan de marchitarse jamás, y dejó transcurrir los años dedicado casi exclusivamente á esos pequeños cuadros de comercio  parecen cortados todos por el mismo patrón y acaban por cristalizar las faruliades del pintor que solo se limita á ellos. Y secundartamente, á que en aquel entonces oIvidó nuestro artista que la cualidad mis necesaria de todo pintor que aspire á perpetuar su nombre en un cuadro, es la elección del asunlo. Podrá estar la obra concienzudamente pensada, podrá tal vez responder á una exactitud perfecta en el parecido de sus personajes, lugar y delalles, podrá tambieén ser primorosa en so ejecución, pero seguramente á nadie conmoverá, porque se buscó por el artista el momento dramático con tan poca fortuna. que el espectador, al verlo, participa de la frialdad de aquellas figuras, que tienen la corrección y exactitud dc la fotografia, pero que también tienen su inmovilidad y dureza.
El otro cuadro que presentó de pequeñas proporciones lo tituló El primer nieto. En este cuadrito, que cae de lleno dentro de las facultades pictóricas de Agrasot, ó del género que con tanto cariño ha cultivado, ya se ve al artísta dominando el asunto. y por eso, á pesar de resultar anticuadas algunas de sus pinturas, el atractivo de éstas indisc utible
Otro cuadro de Agrasot Ilamó la atención entre los criticos, hasta el punto de haber necesitado reproducirlo en distintas ocasiones para satisfacer diversos encargos; nos referimos al lienzo que Ileva por nombre Una leonesa.
La factura de este pintor es por todo extreme simpática, el colorido de sus cuadros jugoso, el dibujo correcto; de lo unico que acusarsele puede es de dar excesivo aprecio de los detalles en todas sus composiciones y de cierto amaneramiento academico, pero amaneramiento al fin. Amigo íntimo del malogrado Fortuny, residió con él varios años en Roma, y bien se conoce en la vigorosa tonalidad de todos sus cuadros. Conserva Agrasot una coIección de dibujos de aquel genial artista que son la cenvidia de los inteligentes, pero de los que jamas ha querido desprcnderse, giiardando ese respetuoso recuerdo á su eminente maestro y amigo.
Entre las innumerables obras de Agrasot pueden citarse como modelos, ademas de las enumeradas: La hilandera de antaño; La  visita; Los dos amigos; La lavandera de la Scarpa, en el Ministerio de Fomento; En la plaza, grupo de toreros antes de empezar la lidia (acuarela); Grupo de mujeres leonesas; La llegada, costumbres valencianas

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